Como todas mis amigas vivo en una gran ciudad agobiada por el tiempo, siempre corriendo para no llegar a ningún lado. La Candelilla ha sido un retorno a la infancia y juventud que viví en el pueblo, todo el día fuera de casa disfrutando con mis amiga... [
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Como todas mis amigas vivo en una gran ciudad agobiada por el tiempo, siempre corriendo para no llegar a ningún lado. La Candelilla ha sido un retorno a la infancia y juventud que viví en el pueblo, todo el día fuera de casa disfrutando con mis amigas en el campo y sin ninguna preocupación. Por eso mi título (Il dolce fare niente), el arte de vivir el tiempo y no matarlo como acostumbramos a hacer; el olor a leña quemada, el gallo al amanecer, las rosas del jardín, el canto de los pájaros (aquí se les nota alegres).
El café al que nos invitó Carlos con su aroma que nos transportó a Etiopía, y por supuesto, ver entrar el sol por las ventanas cuando amanece. En fin, unos días que me han hecho rejuvenecer. Volveré con mi familia, seguro que mis hijos hacen muy buenas migas con Miguel, el hijo de Carlos. [
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