En la Candelilla reavivamos la amistad que había quedado latente por más de una década, mis acompañantes, Laura y Mónica llevaban más de 10 años sin verse, yo que he estado en Canadá todavía por más tiempo, nunca coincidía con ellas cuando venia a ve... [
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En la Candelilla reavivamos la amistad que había quedado latente por más de una década, mis acompañantes, Laura y Mónica llevaban más de 10 años sin verse, yo que he estado en Canadá todavía por más tiempo, nunca coincidía con ellas cuando venia a ver a la familia, todo este tiempo, hemos funcionado con Internet y siempre con la promesa de volver a vernos.
Nos quedará en el recuerdo para siempre esa casa y sus alrededores, su silencio, su cielo limpio, la buena comida, las gargantas, los paseos el olor a pino y alcornoques, la ermita de Chilla... humilde y acogedora. Nuestra visita otoñal, en días de diario también ayudó, sin otros viajeros con los que lidiar en los bares, restaurantes ó paseos, solo la poca gente de la Sierra, siempre atenta. [
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