Tres días inolvidables. Antes de llegar al Hotel Villa Nazules no puedes imaginar lo que te queda por vivir, pero empiezas a descubrirlo cuando el paisaje te despierta los sentidos; los olores, los colores, los aromas. Ya estamos llegando. Las yegua... [
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Tres días inolvidables. Antes de llegar al Hotel Villa Nazules no puedes imaginar lo que te queda por vivir, pero empiezas a descubrirlo cuando el paisaje te despierta los sentidos; los olores, los colores, los aromas. Ya estamos llegando. Las yeguas con sus potros se dejan ver a ambos lados del camino, y por fin tomamos la última recta, sin dejar de ver aquellos maravillosos animales, y escépticos de que en aquel idílico paraje pueda levantarse un hotel de cuatro estrellas. Entramos en Villa Nazules con la boca abierta aún, de tanta belleza natural, para ir descubriendo poco a poco la armonía de un lugar acogedor, tanto por el edificio en si, su decoración, sus colores, como por el trato impecable de sus empleados. Nos reciben con un obsequio, detalle de la dirección del Hotel, para darnos la bienvenida. A partir de ahí, se deshacen en atenciones, con máximo respeto a la intimidad de dos viajeros, que sólo buscan un poquito de tranquilidad y relax. ¡Relax! Preguntamos por el Spa, y al punto nos indican que una persona nos enseñará las instalaciones y nos explicará el funcionamiento de las mismas. ¡Qué pasada! No entraba en nuestros planes, pero no pudimos resistirnos a probar, por supuesto nos dimos un masaje... y esa Ducha Vichy... no hay que perdérsela. Por no entrar en detalles, sólo diré que la comida del Restaurante es increíble, una mezcla de tradición y vanguardia; platos bien preparados, decorados con esmero, y servidos con cariño; por no hablar de la cata de aceites que te ofrecen al servirte el aperitivo. La cocina, variada y sorprendente, no es la típica de "qué bonita, pero que poquita"; al contrario, si sabes acompañarla de un buen vino, te recomiendo reservar una horita para una buena sienta. Por cierto, la habitación, espaciosa, cómoda, acogedora... mejor que en casa. Nosotros no somos de los que montamos a caballo, pero pudimos visitar las instalaciones hípicas que se encuentran a unos metros del hotel y de la belleza de los caballos que allí se encuentran. No te vayas de Villa Nazules sin disfrutar de uno de los mejores atardeceres de La Mancha ¡Qué paisaje! Nosotros ya estamos haciendo planes para volver en cuanto el tiempo acompañe para bañarnos en la piscina de verano y disfrutar de nuevo de un paraíso que no se encuentra todos los días cuando sales de vacaciones. [
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